El acogimiento familiar es un recurso social pensado para
menores que por determinadas circunstancias no pueden vivir o no es conveniente
que vivan con su familia. Por medio de este recurso son atendidos durante
cierto tiempo por otro núcleo familiar.
En muchos casos, los menores son acogidos por personas de su
entorno familiar como abuelos o tíos y se utiliza el término Acogimiento en
Familia Extensa. Esta es la primera opción a la que servicios sociales recurre.
Cuando esto no es posible, se recurre a esta asociación para buscar una familia
que se adecue a este niño.
Otras veces no tienen familia y se recurre a familias que se
ofrecen voluntariamente a ello. Las
familias de acogida no son lo mismo que la adopción, donde el niño adopta el
papel de hijo (con apellidos y demás características de los padres), sino que
los niños se encuentran con una familia temporal. Con este recurso se pretende ofrecer a los menores un
ambiente familiar acorde con sus necesidades afectivas y formativas, con el fin
de evitar en lo posible, internamientos innecesarios (centros de menores).
En algunos casos el acogimiento residencial es el recurso
más adecuado, en general se considera que la familia es el medio natural para
el crecimiento y el bienestar de los niños.
Modalidades de
acogimiento:
- Acogimiento familiar temporal: de carácter transitorio, porque de la situación del menor se prevé la reinserción de este a su propia familia en un periodo de 2 años. Si el niño retorna a su entorno familiar, esta reinserción será poco a poco, no directo de la noche a la mañana, en cuestión de meses. (Pasan un fin de semana con ellos, etc.)
- Acogimiento familiar permanente: de carácter de permanencia, ofrecen al niño una vida familiar estable, durante el tiempo que sea preciso, en ocasiones hasta su mayoría de edad o independencia. A los familiares se les proporciona información sobre el niño.
- Acogimiento familiar de urgencia: acogen niños de 0 a 6 años, porque los niños no deben pasar por centros de menores. Tienen que tener disponibilidad 24 horas, es decir, no trabajar. Por ejemplo, bebés abandonados que necesitan un acogimiento urgente mientras se solventa la situación. Tiene un periodo de máximo 6 meses
- Delegación de guarda: acogimiento de fin de semana o de periodos vacacionales. Dirigido a niños que están en centros de menores por ciertas circunstancias. La finalidad es dar un respiro a los menores a su situación de institucionalización. No se formaliza un acogimiento, sino que se autorizan las salidas del menor con la familia. Estas familias reciben una formación reducida.
Los técnicos de seguimiento es quien les ayuda en todo el
proceso de acogimiento. Cada familia dispone de un técnico que se le asocia
para todas las dudas que tengan (escolarización, papeleo, como manejarte con
tus hijos biológicos, etc.).
Son susceptibles de acogimiento familiar los niños de entre
0 a 18 años.
Los niños que son especialmente necesarias las familias
dispuestas a acoger son: menores a partir de 8 años, porque normalmente ya han
sufrido más o ya tienen una forma de ser; grupos de hermanos con el fin de que
no pierdan los vínculos fraternos; niños con alguna discapacidad tanto física
como intelectual.
La familia educadora le ofrece un ambiente familiar cálido y
estable, un referente correcto, ayudarles a entender su pasado y mirar sin
miedo hacia el futuro, ayudarles a no reproducir lo que han visto en su familia
biológica (como drogadicciones, maltrato, etc.).
Todos los menores tienen su familia. Por eso en la mayoría
de los casos se establecen regímenes de visitas que garantizan el derecho de
los padres a seguir en contacto con sus hijos, que se celebran en puntos de
encuentro. Debemos respetar todo lo que venga con el niño, ya sea la etnia, la
raza, las creencias…
Puede acoger menores toda persona mayor de edad que cumpla una serie de requisitos económicos
y emocionales. Ser una familia educadora implica voluntariedad y aceptación
del acogimiento por parte de todos los miembros de la unidad familiar,
motivación y capacidad de educación, flexibilidad de criterios, disponibilidad
de relaciones con la familia del menor acogido, cuando sea posible y
aconsejable, formación constante sobre
aspectos educativos (recomendable, no obligatorio), tener la capacidad de
aceptación de la separación del menor a la finalización del acogimiento. En
GAIA se hace una fiesta con los niños de la asociación (y a veces en el cole)
cuando el menor finaliza el periodo de acogimiento, y se les realiza un libro
de momentos con la familia (su primer día de cole, su primer cumple, sus
primeras navidades, etc.).
Para convertirse en familia educadora primero tienen que
informarse, deben ir a charlas, luego registrarse mediante una ficha de datos,
pasar una entrevista, realizar un curso formativo (4 sesiones de 3 horas en
Alicante), se realiza una visita al domicilio, se realiza un informe
psicosocial, luego la inscripción en el registro y finalmente se espera la
propuesta de acogida. Una vez tienen el caso, se realiza una preparación de los
protagonistas.
Los maestros debemos conocer este recurso, para que
empaticemos más con las familias educadoras y con los niños, para comprender
mejor el comportamiento de estos niños.
Los niños sienten culpa, necesitan maduración y desarrollo,
socialización/capacidad para vincularse a nuevas personas y generar relaciones
de confianza, aprendizaje, regulación emocional, empatía, tienen baja
autoestima, reproducción de esquemas que les han sido útiles (mentiras, llamar
la atención), tristeza, escasos hábitos de estudio, dificultad para
concentrarse, nerviosismo, falta de control, impulsividad, dureza emocional,
limitadas habilidades sociales.
Como maestros debemos mantener contacto con los técnicos
de seguimiento y la familia de acogida, mantener contacto fluido, las salidas y
excursiones les ayudan a socializarse, tener el cuenta la situación familiar
con los trabajos escolares, informar a todos los monitores (comedor,
actividades extraescolares, etc.).
Si hacéis clic en la imagen podéis acceder a la página principal de GAIA.

